Escalas de grises
Cuando comencé este blog -y como no encontraba temas para escribir- había decido hacer algo relacionado directamente con mi trabajo.
Lo cierto es que debe haber millones de blogs que tienen que ver con mi trabajo! Más aún cuando mi trabajo también está muy relacionado con las herramientas que hacen posibles los blog's...
Entonces entre las cosas impredecibles que siempre suceden, muchas circunstancias cambiaron... y hasta el trabajo se modificó...
Y aquí comenzó una mutación que se debate entre la falta de tiempo y el interés por continuar escribiendo.
"Ya no hay temas"... pensé. A nadie le interesa que alguien le cuente lo que puede encontrar en cualquier lado, principalmente si lo encuentra en los lugares que está acostumbrado a visitar...
Me dediqué a mirar un poco más allá del árbol... y del bosque. Y no hay mucho para contar.
Y entonces, me perdí en los blogs de alrededor para ver que estaba diciendo la gente...
Descubrí amigos escribiendo cosas realmente interesantes y chicas que piden a gritos una ayuda que nunca aceptarán.
Un mundo poblado de femeninas princesas marxistas y desteñidos príncipes de a pie.
Una cultura de locos y poetas, de suicidas consuetudinarios y dogmáticos cazadores de sueños.
Borrachos, melancólicos, masoquistas, y puritanos. La más exquisita diversidad de ideas, sentimientos, circunstancias y formas.
Un universo de esencia humana encerrada entre marañas de cables, infinitas fibras ópticas, discos compactos y celulares.
De todo. Pero buenos y malos, y al mismo tiempo. Como debe ser...
Encontré mucha gente debatiéndose entre dos puntas de un mismo lazo, como si al descubrir el extremo correcto, pudieran eliminar para siempre la sensación de pertenencia.
Pero... y el lazo? Uno y otro extremo, ¿no forman parte de él?
Compartí días negros, días blancos, primaveras de invierno, brotes otoñales y hasta un poco de frío.
Comprendí un poco más de ese péndulo inagotable que se alimenta de victorias y fracasos, de logros y frustraciones.
Un mecanismo incanzable y voraz que reprocesa ilusiones. Recordándonos que a pesar de todo, en lo más profundo de nosotros mismos, somos organismos binarios.
Herencia griega que no cesa: Blanco o negro, dulce o amargo, bien o mal, uno o cero...
Después de todo, quién dice que pueda pedirse algo más?
Y sin embargo, cuando vuelvo a pensarlo siempre es gris.
Escalas de grises.
Aunque algo intente empujar de nuevo el péndulo, siempre será gris.
Me quedo con esa idea hasta que alguien pueda probar que realmente los colores no existen.
Lo cierto es que debe haber millones de blogs que tienen que ver con mi trabajo! Más aún cuando mi trabajo también está muy relacionado con las herramientas que hacen posibles los blog's...
Entonces entre las cosas impredecibles que siempre suceden, muchas circunstancias cambiaron... y hasta el trabajo se modificó...
Y aquí comenzó una mutación que se debate entre la falta de tiempo y el interés por continuar escribiendo.
"Ya no hay temas"... pensé. A nadie le interesa que alguien le cuente lo que puede encontrar en cualquier lado, principalmente si lo encuentra en los lugares que está acostumbrado a visitar...
Me dediqué a mirar un poco más allá del árbol... y del bosque. Y no hay mucho para contar.
Y entonces, me perdí en los blogs de alrededor para ver que estaba diciendo la gente...
Descubrí amigos escribiendo cosas realmente interesantes y chicas que piden a gritos una ayuda que nunca aceptarán.
Un mundo poblado de femeninas princesas marxistas y desteñidos príncipes de a pie.
Una cultura de locos y poetas, de suicidas consuetudinarios y dogmáticos cazadores de sueños.
Borrachos, melancólicos, masoquistas, y puritanos. La más exquisita diversidad de ideas, sentimientos, circunstancias y formas.
Un universo de esencia humana encerrada entre marañas de cables, infinitas fibras ópticas, discos compactos y celulares.
De todo. Pero buenos y malos, y al mismo tiempo. Como debe ser...
Encontré mucha gente debatiéndose entre dos puntas de un mismo lazo, como si al descubrir el extremo correcto, pudieran eliminar para siempre la sensación de pertenencia.
Pero... y el lazo? Uno y otro extremo, ¿no forman parte de él?
Compartí días negros, días blancos, primaveras de invierno, brotes otoñales y hasta un poco de frío.
Comprendí un poco más de ese péndulo inagotable que se alimenta de victorias y fracasos, de logros y frustraciones.
Un mecanismo incanzable y voraz que reprocesa ilusiones. Recordándonos que a pesar de todo, en lo más profundo de nosotros mismos, somos organismos binarios.
Herencia griega que no cesa: Blanco o negro, dulce o amargo, bien o mal, uno o cero...
Después de todo, quién dice que pueda pedirse algo más?
Y sin embargo, cuando vuelvo a pensarlo siempre es gris.
Escalas de grises.
Aunque algo intente empujar de nuevo el péndulo, siempre será gris.
Me quedo con esa idea hasta que alguien pueda probar que realmente los colores no existen.


